UN LUGAR ÚNICO. UNA MARCA ÚNICA

Aunque nuestra bodega es relativamente joven,
tanto su nombre como su ubicación están impregnados de siglos de historia.

Si buscas “pincerna” en el diccionario de la RAE, descubrirás que era la persona que tenía por oficio servir la copa a su señor.
Vaya, una especie de sumiller de la época medieval. Casualmente hace años, cuando andábamos pensando un nombre para nuestra bodega, un amigo catedrático de historia de la Universidad de Valladolid nos habló de esta figura del medievo,
e inmediatamente decidimos adoptar Pincerna como el nombre de nuestra bodega.

Poco después descubrimos que en, el año 1032, el último rey de León, Vermudo III, donó las tierras de Villa Cesam y todos sus viñedos a su fiel pincerna Fáfila Pétriz, para que continuase elaborando el mejor vino del reino. ¡Segunda casualidad!: nuestros viñedos de albarín se hallan exactamente en esas mismas tierras.

Estaba claro que el nombre Pincerna nos estaba destinado, y en próximo agradecimiento uno de nuestros mejores blancos se llamará Fáfila Pétriz, en homenaje a aquel pincerna del siglo X.

Castillo de Grajal de Campos

También nuestro entorno cuenta con unos cuantos siglos de historia, pues las bodegas Pincerna se encuentran a la entrada de Grajal de Campos, una pequeña villa con dos edificaciones de gran valor histórico que merecen ser visitadas:
el Palacio de los Vega, una auténtica joya de la arquitectura renacentista de la primera mitad del siglo XVI;
y el Castillo de Grajal de Campos, una impresionante construcción militar del XVI considerado el primer castillo artillero en España.

Palacio de los Vega

Huelga decir que, como empresarios, como agricultores y como vecinos, estamos fuertemente comprometidos con la recuperación, la promoción y la difusión de este patrimonio histórico. De hecho, algunas de nuestras catas se celebran en el impresionante claustro del palacio… ¿Te vienes a visitarnos?